Casi toda mi vida he formado parte de colectivos sociales, dentro de los cuales solía ser la encargada de escribir textos para debates, información de actividades, artículos de opinión para la prensa, convocatorias, movilizaciones… (solía ser la «gafotas» del grupo). Tiempo después, empecé a escribir poesía como forma de desahogo personal y también como herramienta de denuncia social.